Archivo para octubre, 2015

Las tías guays.

Posted in Uncategorized on octubre 27, 2015 by pintu1303

Yo he sido una chica guay. O mejor dicho, me creía una chica guay. Una chica guay, diferente, nocomolasdemastías. Supongo que por eso y porque hace relativamente poco que me di cuenta del tremendo error y la terrible misoginia que ese concepto esconde que me gusta tanto el personaje de Amy Dunne de Gone Girl. En especial, claro está, el fragmento donde define con justa ironía y un sutil pero encantador desprecio el concepto de tía guay. Ahora estoy leyendo la novela y no sólo mi cariño por Amy sigue intacto sino que ha aumentado considerablemente. En parte porque la novela confirma que Nick Dunne es un completo gilipollas. Pero ya hablaremos más adelante de Nick y los completos gilipollas en otra ocasión.

Amy

Yo me creía una tía guay porque creía hacer cosas especiales que me diferenciaban de otras mujeres. Y eso me hacía, pensaba yo, en una mujer de la que sí valía la pena enamorarse. La perfecta compañera esperando a hacer feliz al macho. Yo veía fútbol. Yo bebía cerveza sin complejos. Yo decía tacos. Yo hablaba de sexo sin tapujos, con espontaneidad, qué liberada estoy, mírame, hazme caso, no tengo nada que ver con esas remilgadas, pijas y repipis pibas que te han rayado, tío. Yo no me enfado si sales con amigos, yo no rechisto, ni te monto pollos, ni te pongo de morros ni te voy a meter en el Zara un sábado a las cinco de la tarde. Yo…yo estoy dispuesta a hacer todo por ti y tú, por tu parte, puedes hacer lo que te venga en gana. Umm. Algo falla. Parece visto con la perspectiva de los años un desesperado y mediocre intento de pedir casito. Efectivamente, lo es. Con los años, obviamente me han seguido gustando todas esas cosas que yo creía que me hacían especial. Sigo ciscándome en el Altísimo más veces de lo que la educación recomienda, no me supone ningún problema hablar de sexo y sigo considerando el fútbol como mi pasión absoluta por encima de todas las cosas materiales. Pero la perspectiva feminista y quizá un poquito de madurez me han hecho darme cuenta que esas cosas no me hacen más especial que nadie y que no hay absolutamente nada de malo en ser una tía que odia el fútbol, no bebe alcohol y se comporta como una dama. Que no hay nada malo en la feminidad ni hay nada especial en la masculinidad es especial ni zarandajas de ese tipo. Y que una pareja es una negociación entre iguales y no, no me voy a cabrear porque salgas con tus amigos (¡Sólo faltaría!) pero a ti, querido, te va a tocar algún sábado, no en el Zara que es un horror, pero igual sí en el H&M. Lo siento, amigo.

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Ese deseo de desmarcarse de otros mujeres esconde una sutil misoginia. Nos han inculcado inconscientemente que lo femenino es un coñazo y lo masculino es cojonudo y esta utlización de adjetivos por mi parte es totalmente adrede. El fútbol mola porque es un deporte muy divertido que arrastra un fenómeno social a su alrededor realmente fascinante. No debería molar porque se asocie tradicionalmente a los tíos. Y Crepúsculo, los grupos para quinceañeras tipo One Direction, las novelitas de Federico Moccia y demás productos comerciales que parecen destinados a mujeres son el mismo fenómeno de masas que otros productos de no muy excelsa calidad pero que no son tan despreciados masivamente porque, claro,  no se destinan para chicas. Que ya está bien de catalogar con condescendencia y desprecio “las cosas de chicas”. De considerar que nuestros deseos, necesidades y problemas en una relación son cosas de locas del coño, rarezas o ganas de complicarse la vida. De considerarnos ininteligibles cuando solo somos personas tan complejas en nuestra forma de ser, fascinantes, porque no somos máquinas, no somos pusilánimes. Somos seres humanos llenos de matices y sentimientos difíciles a veces de descifrar, pero buenos y necesarios. No somos un teorema irresoluble. Tampoco ellos son simples, banales,ni demás tonterías tópicas promovidas por el imaginario colectivo pero absolutamente insultantes para la inteligencia a estas alturas de la vida.  Somos y debemos ser unas tías guays pero es hora de cambiar el cómo serlo.

PD: Tenéis que ver Perdida. Tenéis que leer la novela, escrita por Gillian Flynn, una mujer. Tenéis que amar a Amy Dunne. Adorad a Amy Dunne.

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Nada es machismo.

Posted in Uncategorized on octubre 1, 2015 by pintu1303

La edición de EL MUNDO de este pasado miércoles incluía una larga entrevista a Inés Arrimadas, candidata de Ciudadanos en Cataluña. En teoría, las declaraciones eran bastante interesantes en un momento clave de las relaciones entre España y Cataluña y tras los excelentes resultados conseguidos por el partido pero nada de eso atrajo la atención de nuestras  cada vez menos queridas e inflamables redes sociales sino la fotografía que acompañaba el texto interior. Los responsables de EL MUNDO se levantaron originales y artísticos y pensaron que una metáfora sobre que Inés era una simple marioneta en manos del divino líder, Albert Rivera, era lo más apropiado para la entrevista. Y no se les ocurrió otra cosa que, para sutilmente indicar dicho hecho al lector, cortar la cabeza de Arrimadas en la foto de manera que sólo salía su tronco (con el pecho, casualmente, en primer y destacado término) y atrás, en segundo plano, la foto del líder liderísimo. Ya la habrán visto hasta en Tegucigalpa pero la podéis ver aquí.

EL MUNDO explicó su intención a la hora de publicar dicha foto. Explicación que se puede leer en el anterior link. No dudo de las nobles intenciones del periódico. Suelo pensar, loca de mí, lo mejor antes de lo peor, pero a pesar de esas explicaciones a la gente, que se enfada por todo, le pareció un poco feo eso de cortar la cabeza a la entrevistada. Y dentro de la gente, las feministas, que entre denuncias falsas y castración de machos, nos aburrimos, nos pareció que la foto tenía un cariz machista desagradable. La objetificación sexual de la mujer es práctica habitual, no sólo en publicidad, también en toda la cultura popular. Y una de las herramientas para dicha cosificación es prescindir del rostro para despersonalizar a la mujer, convirtiéndola en un objeto para uso y disfrute. Del macho, claro. Aquí, aquí y aquí lo explican mejor que yo.

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No se trata de tener razón por ovarios. Nadie tiene razón porque sí. Es más, hay hechos que simplemente carecen de razón absoluta. Son opinables. En los anteriores links están los argumentos que explican porque yo creo que la foto tenía tufo machista. Las feministas no tenemos siempre la razón ni muchísimo menos. Las feministas nos quejamos como se queja todo el mundo. El tema es que nos quejamos del machismo en vez de hacerlo de temas fundamentales para la vida humana como la persecución de la prensa a Mourinho o lo que llueve en Madrid. Las feministas no pensamos todas lo mismo. Ni la Barbie, ni yo, ni menganita de turno son la líderes de nadie y el faro del feminismo. Hay muchas e interesantes opiniones y corrientes dentro del feminismo. La frivolización o la radicalización pueden afectar seriamente al movimiento e incluso alejarnos de mujeres que necesitan la lucha feminista más que nunca. Tú no puedes ir a mi barrio a hablar con las cajeras, las dependientas, tratándolas de alienadas por ser monógamas, por ejemplo., Sobre esto ya hablé aquí.

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Pero no tener razón en una tema o en una ocasión no invalida tu discurso general. No convierte ese discurso en equivocado. El problema es la sensación de que NUNCA, NADA ES MACHISMO, NUNCA. De que SIEMPRE estamos equivocadas. Lo de Arrimadas es una metáfora, el catcalling es falta de educación o “ej que son pesaos”, los insultos a mujeres por enseñar el pecho en Instagram tampoco es machismo, es casito, como casito es hacer un blog para ayudar contra los abusos sexuales y tener que acabar cerrando tu cuenta de Twitter. Todo esto verídico eh. Nada es machismo, todo se basa en que estamos locas, exageramos y somos un objeto de mofa y ridiculización. Machismo son sólo las mujeres asesinadas por su parejas o ex parejas, el violador del callejón (el amigo que te fuerza, no, eso es que tú querías y si no, no haber ido con él, guarra) y bueno, las cosas que hacen los moros allá lejos, que los españoles somos muy feministas que las mujeres van sin velo. Y como las mujeres asesinadas lo son por cuatro locos y un poquito porque se habían quedado con la casa, el niño, el coche, el perro, el Monopoly y el Plus, pues, nada, oye, que el machismo es de antes. Y de los moros. Y vivimos en nuestro mundo de piruleta y las feministas están locas. Para qué preguntar por qué se trata a una novia como objeto en un mundo constantemente bombardeado por imágenes y mensajes icónicos que cosifican mujeres, Para qué.

PD: ¿No os resulta familiar el “no es machismo, es mala educación” al “no es racismo, es que los gitanos no se integran”?