Archivo para noviembre, 2009

Al lugar donde fuiste feliz

Posted in Uncategorized on noviembre 24, 2009 by pintu1303

No debieras tratar de volver, cantaba Sabina en una de sus canciones más conocidas. El sábado lo incumplí y además, por su culpa, porque regrese a ese sitio donde fui extremadamente feliz a verle en concierto. Salí bastante más contenta de lo que imaginaba, que, la verdad, ya era bastante. Afortunadamente no cantó demasiado de su nuevo disco, que después de escucharle ya 5 o 6 veces me sigue resultando bastante flojo, y tiró del repertorio de los grandes temazos. Además, me emocioné y yo no soy, o no era, de esas personas que suelen llevarse por la emoción en momentos así. Vamos, lo que quiero decir es que lloré. No demasiado, tan sólo con el “Y sin embargo” y sobre todo por culpa de “Contigo”.

La ciudad, Salamanca, tampoco parecía haber cambiado demasiado en estos dos años. La que creía que era mi casa ahora mismo dispone de un letrero poco discreto y un monolito en la puerta, pero por dentro, al menos visto desde los cristales, es el mismo rincón de siempre. Estas cosas son así. El mundo nunca se para por nadie y la vida continua estes dentro de ella o no.

¿Y yo qué? ¿qué hay de nuevo desde aquella noche de marzo en la que me dijeron que hiciera las maletas y me fuera con mi música a otra parte?¿en qué he cambiado? Ganas en experiencia, anotas en tu cuaderno de la vida vivencias, unas más dulces que otras  y sigues caminando lejos del lugar donde fuistes feliz. Das quince mil vueltas sobre ti misma y acabas en tu guarida preferida, en el calor del hogar, todavía a estas horas con el dulce sabor de unos labios y el recuerdo de un “Te quiero” que te ha salido de dentro y hace mucho tiempo que no sentias. En ese momento, sabes que has sobrevivido, que se trata de eso y de poder dormir por las noches. Pero no logro entender porque echo tanto de menos aquellas calles, la rutina diaria de leer el periódico en el bar, conocer las voces de todos los jefes de prensa, porque ansio tanto revivir  por un solo momento, ese cigarro de media mañana oyendo las quejas habituales, haciendo las bromas que no por repetidas, te hacían menos gracia.

Simplemente, intuyes que no es culpa de esa felicidad añorada, porque la felicidad ha vuelto. Lo que verdaderamente echas de menos, lo que te duele, lo que añoras, era la piel que vestías entonces, sin cicatrices que lamer, la inocencia de haber vivido siempre en el país de las maravillas, la sonrisa franca que Alicia regalaba cada mañana. Un lugar donde no temías la tormenta simplemente porque pensabas que no existía. Ahora ya sabes que las nubes negras pueden aparecer tras cualquier cortina  y el sabor del amor ya no es el mismo. Ya nada es igual.

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