Al carajo y más alla

Cada vez creo menos en el karma y, por lo tanto, dudo mucho que todo lo que he pasado en el último año y medio me vaya a servir de nada. Ni siquiera como escarmiento para ocasiones futuras, porque soy un poco dura de mollera y dudo bastante que haya aprendido algo. Supongo que, como mucho, podre utilizar la historia como anécdota con alguien que conozca en el futuro. Ya sabeis, un bar de noche, unos tercios y yo que me ponga a decirle: Te voy a contar la historia de como  jodi mi vida…En ciertos momentos, esos momentos en los que la cerveza está empezando a hacer efecto, el bar elegido tiene poca gente y la noche, el alcohol y los buenos amigos invitan a las confidencias contar las desgracias de una es  hasta divertido.

Lo que cada vez tengo más claro, es que para otra cosa no, pero para no tragar si me va a servir. Ya está bien de fustigarme o de tirar del carro de algo en lo sólo yo crea. Dentro de todo lo malo, soy una persona cariñosa, leal, inteligente, divertida y culta. Asi que así son las cosas. A mi me han tratado como una princesita y no pienso permitir más que me traten como un cero a la izquierda. Tengo claro lo que quiero y deseo. Es vivir. Y para mi vivir, se trata de viajar mucho, de leer mucho, de conocer un disco nuevo, de hablar de política, de tomarme unas cañas con alguien a quien quiera y reirme hasta que me duela la barriga. No voy a tolerar rutina, ni desplantes, ni aburrimiento, ni lágrimas. No pienso volver a tener una relación en la que este bien un día y cuatro mal, amargada, aburrida o sin ganas de verle. Si yo te quiero y tu me quieres, te lo voy a dar todo y de ti, espero lo mismo. Si te gusta estupendo, nos beberemos la vida a grandes sorbos, compartiremos cada pena y cada alegría y follaremos como perros lujuriosos hasta que las carnes se nos arruguen y seamos dos encantadores ancianos que hayamos disfrutado cada segundo de esta puta vida. Y si no te gusta, pues ya sabes donde está la puerta.

Y esto no quiere decir que quiera un príncipe azul o a Don Perfecto no. Quiero amar todo, incluido los defectos que me cabreen y me enerven y me hacen sentir esa cosa en el estomago que me quema cada vez que me pongo de mala hostia. No quiero un camino de rosas. Lo que yo quiero es no volver a estar en una terraza, con las lágrimas a punto de salir, sintiendome una desgraciada y contemplando la vulgaridad de una existencia gris. Busco vida. Pura vida. Y antes que morirme en esa vida, mando al carajo y más alla hasta al apuntador.

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Una respuesta to “Al carajo y más alla”

  1. Sana declaracion de intenciones. Yo tambien fui derrotada y lo sigo estando. Tambien declaro intenciones. La cuestion es ponerlas en practica.

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