El galán argentino

Escrito el 10 de diciembre de 2007

Les voy a contar una historia de amor. Un cuento real como la vida misma, con un protagonista masculino, un amor apasionado y un final feliz, por lo menos de momento. Eso sí, no habrá bellezas despampanantes, no hay malo de película y no hay sexo. Es una historia para todos los públicos. Nuestro protagonista se llama Carlos y vino al mundo en uno de esos lugares olvidados de Dios, que no salen en postales turísticas pero son un filón para los programas de televisión que viven de vísceras y de desgracias. Carlos estaba destinado a ser un paria más dentro de una sociedad cruel que vive de espaldas a la pobreza, que ignora a los habitantes de los suburbios más desafortunados. Pero el fútbol se cruzó en su destino. Su camino no era la cárcel, ni las drogas, ni la muerte. Del infierno también se puede salir con una pelota en los pies.

Nuestro galán es Carlos Tévez, delantero del Manchester United, uno de los mejores arietes de la actualidad y el jugador más querido por los argentinos. Porque nuestro conquistador no se ha camelado a una mujer, se ha ligado y metido en el bolsillo a un país entero. Ni Messi, ni Agüero, ni Crespo. Argentina está coladita por Tévez. Por su bella historia de superación personal. Por no cambiar y ser el mismo chico que salió de Fuerte Apache, uno de los suburbios más peligrosos de Buenos Aires, por luchar cada balón como si fuera el último de su vida e incluso por montar un grupo de música donde desafina para recaudar dinero en recitales solidarios.

Tévez no es más que otro ejemplo de jugador nacido en un ambiente pobre y difícil que logra llegar al éxito internacional. De uno de esos Banlieues franceses que tristemente se hicieron famosos en los disturbios de 2005, salió Thierry Henry. De la África deprimida que se muere de hambre en nuestros televisores de LCD y alta definición, han venido cracks como Samuel Eto`o, Didier Drogba, Adebayor o Essien. Es entonces cuando el fútbol, el llamado opio del pueblo, el deporte tradicionalmente vilipendiado con proclamas intelectuales, hace que los cuentos de hadas se hagan realidad. Gracias al fútbol, Carlitos Tévez es una estrella adorada en su país, disfruta de la fama y se convierte cada fin de semana en actor principal del Teatro de los Sueños, junto a Cristiano Ronaldo y Rooney. Sin el balón, Tévez sería un narcotraficante feucho con un boleto sacado para acabar antes de los 30 bajo tierra. Con historias así, ¿quién puede decir que el fútbol sólo son 22 tíos corriendo detrás de una pelota?

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