¿Las infidelidades se perdonan?

Los periódicos deportivos acaban de publicar la posible vuelta de Andrei Shevchenko al Milan. El 7 de julio de 2007 escribí esto.

El Sport y el Mundo Deportivo recogieron en sus diarios del pasado 5 de julio el posible retorno de Andriy Shevchenko al Milan. Los periódicos catalanes explican que el ucraniano y el propio presidente pactaron hace dos meses las condiciones del regreso del segundo máximo goleador en la historia del club lombardo. Según los rotativos, Mourinho le habría abierto las puertas a Sheva y el Milán ya habría ofertado 25 millones por su ex jugador. Son rumores que han estado presentes durante toda la temporada, un año francamente decepcionante para el ucraniano. Ayer mismo, desde las páginas del Daily Mail, el representante del jugador, Sthepen Curnow, afirmaba que el jugador se quedará en el Chelsea. Desde Milanello, Sheva no oye más que cantos de amor. Desde el presidente, Silvio Berlusconi, que lo considera un “hijo adoptivo” pasando por varios jugadores(Kaká, Maldini y Gatusso, la estrella y los estandartes de la vieja guardia) hasta Ancelotti, que en principio dudaba, han mostrado su ilusión por la vuelta del goleador. Que la relación con Mourinho está tocada, también está bastante clara. Pero… ¿Y los aficionados? ¿Aquellos que le adoraban y a quienes rompió el corazón hace 14 meses? ¿Qué piensan ellos?

Según las encuestas realizadas por los periódicos italianos y los principales foros milanistas de la red, la hinchada rossonera está dividida. Hay quien está deseoso de que el hijo pródigo vuelva a casa y hay quien es incapaz de perdonar la “traición”. Hay algo que duele especialmente a los aficionados. Un beso. Si, un beso. El que dio Shevchenko al escudo del Chelsea en el primer partido que jugó con la zamarra azul y que supuso una puñalada en el corazón de San Siro. Él explico que no era más que un gesto simbólico de respeto a su nueva afición. A los aficionados milanistas les sonó igual que al marido cornudo aquello de “no es lo que parece, cariño”. Pero si el regreso se hace efectivo, se olvidará a base de goles. Y las opiniones del aficionado cambiarán de dirección. Donde ahora hay reproches, habrá alabanzas. Donde ahora hay un traidor, habrá un ídolo. Ayer te odie pero hoy te quiero y mañana me pensaré que siento por ti. La extrema crueldad del fútbol hace que valgas tanto como tu último partido. Una crueldad que se convierte en bálsamo cuando te planteas regresar al lugar donde fuiste feliz.

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