Archivos para Agosto, 2008

¿Bailamos?

Publicado en audiovisuales con etiquetas , , , el Agosto 29, 2008 por pintu1303

El tango es la música más seductora que ha inventado el hombre. El tango habla de pasión, de heridas, de ese dolor que te quema por dentro y te deja sin respiración. “Nostalgias” es uno de lo más famosos, creado allá por los años 30, hace mil siglos.

Sin embargo, de lo que habla ya existía y no morirá nunca. Enrique Santos Discépolo definió el tango como un pensamiento triste que se baila. En 2006, Andres Calamaro sacó un disco versionando alguno de los tangos más conocidos. Resulta de ese proyecto nació “Tinta Roja”, con sonido de arrabal y letras impregnadas de dulce condena. Aquel albúm se hizo entre Buenos Aires y Madrid. Aquel disco es de los que apuñalan el alma.

Inciso curioso: Este fue el tango que bailaba Al Pacino en Esencia de Mujer.

El 20 de septiembre Don Andrés estará en mi ciudad y mientras escucho música de bandoneón le espero tomándome una copa en honor del sexo y la pasión de los genuinos tangos argentinos.

Soliloquio

Publicado en Libros y papeles, Uncategorized con etiquetas el Agosto 28, 2008 por pintu1303

Soliloquio

Hoy he resuelto hablar conmigo mismo
aprovechar por fin el privilegio
de averiguar quién soy de dónde vengo
por qué me gustan las canciones tristes

cuando uno descubre sus miserias
siente el orgullo impávido sincero
de mirarse como un inconfundible
o como un tonto que no vive en paz

en el monólogo nos recorremos
desde la nuca fiel a los talones
ya no caemos en los simulacros
ni en las humillaciones vanidosas

nos vemos en la jaula de los odios
o en la vana penumbra del hastío
y gozamos con el asesinato
de hormigas cucarachas y polillas

hoy he resuelto hablar conmigo mismo
a ver si me convenzo y soy más bueno
y como premio encuentro algún amor
que me espera en un pétalo del alma

MARIO BENEDETTI

introspeccion
introspeccion

Hay que iluminar la oscuridad

Publicado en Inclasificable con etiquetas , , , , el Agosto 27, 2008 por pintu1303

http://espaciodeportes.com/matthias-sindelar-la-tragica-historia-del-mejor-futbolista-austriaco/


http://esnifandopegamin.blogspot.com/2006/07/once-pares-de-botas-contra-hitler.html

http://www.nodo50.org/tortuga/article.php3?id_article=4996

http://www.terra.com.pr/deportes/articulo/html/fox675283.htm

En lo más oscuro de la oscuridad, en lo más hondo del abismo, en el límite de la desesperación, cuando ves de cara el odio y la maldad y ésta te quiere destruir, de vez en cuando siempre sale un héroe, una persona corriente que da su vida o su estabilidad por sus principios. Un junco tan débil que se dobla y tan duro que jamás se rompe. Es el espejo en el que nos tenemos que mirar. Es nuestra constante, nuestro punto de apoyo. Es la orden que necesitamos para salir adelante. Hay que iluminar la oscuridad.

Y aqui estoy sentada en un viejo cadillac

Publicado en audiovisuales con etiquetas , , el Agosto 24, 2008 por pintu1303

En el olvido(II)

Publicado en mis paranoias el Agosto 21, 2008 por pintu1303

-Departamento de las ánimas que borran los recuerdos, digame?

-Hola, buenas tardes

-¿Qué desea?

-Estoy buscando algo

-¿Con qué departamento quiere hablar exactamente?¿Qué está buscando?

-Busco razones…

-¿Razones?¿Cree usted que está hablando con el Ministerio de la Racionalidad?

-No, sólo busco razones para olvidar…

-¿Pero que clase de broma es ésta, señorita?¿Dónde está la cámara oculta?

-Se lo digo totalmente en serio, discúlpeme.

-!Eso no puede ser serio, nadie puede ser tan ingenuo!

-No entiendo su enfado…

-!No hay razones para olvidar, se quiere olvidar, se intenta olvidar, se olvida sin querer, pero pasa sin razón, estas cosas no tienen explicación!

¿Las infidelidades se perdonan?

Publicado en Fútbol con etiquetas , , el Agosto 20, 2008 por pintu1303

Los periódicos deportivos acaban de publicar la posible vuelta de Andrei Shevchenko al Milan. El 7 de julio de 2007 escribí esto.

El Sport y el Mundo Deportivo recogieron en sus diarios del pasado 5 de julio el posible retorno de Andriy Shevchenko al Milan. Los periódicos catalanes explican que el ucraniano y el propio presidente pactaron hace dos meses las condiciones del regreso del segundo máximo goleador en la historia del club lombardo. Según los rotativos, Mourinho le habría abierto las puertas a Sheva y el Milán ya habría ofertado 25 millones por su ex jugador. Son rumores que han estado presentes durante toda la temporada, un año francamente decepcionante para el ucraniano. Ayer mismo, desde las páginas del Daily Mail, el representante del jugador, Sthepen Curnow, afirmaba que el jugador se quedará en el Chelsea. Desde Milanello, Sheva no oye más que cantos de amor. Desde el presidente, Silvio Berlusconi, que lo considera un “hijo adoptivo” pasando por varios jugadores(Kaká, Maldini y Gatusso, la estrella y los estandartes de la vieja guardia) hasta Ancelotti, que en principio dudaba, han mostrado su ilusión por la vuelta del goleador. Que la relación con Mourinho está tocada, también está bastante clara. Pero… ¿Y los aficionados? ¿Aquellos que le adoraban y a quienes rompió el corazón hace 14 meses? ¿Qué piensan ellos?

Según las encuestas realizadas por los periódicos italianos y los principales foros milanistas de la red, la hinchada rossonera está dividida. Hay quien está deseoso de que el hijo pródigo vuelva a casa y hay quien es incapaz de perdonar la “traición”. Hay algo que duele especialmente a los aficionados. Un beso. Si, un beso. El que dio Shevchenko al escudo del Chelsea en el primer partido que jugó con la zamarra azul y que supuso una puñalada en el corazón de San Siro. Él explico que no era más que un gesto simbólico de respeto a su nueva afición. A los aficionados milanistas les sonó igual que al marido cornudo aquello de “no es lo que parece, cariño”. Pero si el regreso se hace efectivo, se olvidará a base de goles. Y las opiniones del aficionado cambiarán de dirección. Donde ahora hay reproches, habrá alabanzas. Donde ahora hay un traidor, habrá un ídolo. Ayer te odie pero hoy te quiero y mañana me pensaré que siento por ti. La extrema crueldad del fútbol hace que valgas tanto como tu último partido. Una crueldad que se convierte en bálsamo cuando te planteas regresar al lugar donde fuiste feliz.

Nada

Publicado en mis paranoias el Agosto 19, 2008 por pintu1303


-La nada es una pizza congelada, una botella de coca cola y un partido de fútbol. La nada es morirte de frío en agosto. La nada es estar en el sitio equivocado. La nada es el periódico abierto sin leer. La nada es un papel en blanco donde encontrar consuelo. La nada son curriculums lanzados al vacío a ofertas que ni siquiera lees. La nada es el vacío de la mañana, la incertidumbre de la tarde, el terror de la noche. La nada es tener una pregunta que nunca te atreves a exclamar. La nada es vivir en sueños, sentirte de otro mundo. La nada es nada, es vacio, es oscuridad. Es nada.

Donde quieras que estés

Publicado en mis paranoias el Agosto 17, 2008 por pintu1303

Dondequiera que estés,
te gustará saber
que por flaca que fuese la vereda
no malvendí tu pañuelo de seda
por un trozo de pan
y que jamás,
por más cansado que
estuviese, abandoné
tu recuerdo a la orilla del camino
y por fría que fuera mi noche triste,
no eché al fuego ni uno solo
de los besos que me diste.

Por ti,
por ti brilló mi sol un día
y cuando pienso en ti brilla de nuevo
sin que lo empañe la melancolía
de los fugaces amores eternos.

Dondequiera que estés
te gustará saber
que te pude olvidar y no he querido,
y por fría que sea mi noche triste
no echo al fuego ni uno solo
de los besos que me diste.

Dondequiera que estés….
si te acuerdas de mí.

Joan Manuel Serrat

Feliz Año Nuevo

Publicado en Libros y papeles con etiquetas , el Agosto 15, 2008 por pintu1303

Era guapísima, pensó. La mujer más guapa del mundo. Un vestido negro, escotado por detrás, el pelo recogido en la nuca. Unos ojos grandes e inteligentes que lo miraron de esa manera singular con que miran algunas mujeres, como si se pasearan por dentro de ti, escudriñándote cada rincón, y esa certeza te erizara la piel. No sabía cómo se llamaba, ni quién era. Ni siquiera si estaba con otro. Pero comprendió que era ella. Así que venció el nudo que se le había hecho en la garganta y dijo aquí te la juegas, chaval, te juegas el resto de tu vida, y a lo mejor haces el ridículo más espantoso; pero sería peor no intentarlo. Así que se fue derecho hacia ella, recorriendo esos cinco últimos metros que ningún hombre inteligente franquea si no son los ojos de la mujer los que invitan a recorrerlos. Hola, me llamo tal, dijo. Y no me perdonaría nunca dejarte salir de mi vida sin intentarlo. Ella lo miró despacio, evaluando su sonrisa algo tímida, la manera sencilla que tenía de estar de pie ante ella, encogiendo un poco los hombros como diciéndole ya sé que lo hemos visto muchas veces en el cine y por ahí, pero no puedo evitarlo. Te pareces a esas cosas que uno sueña cuando es niño.

Lo consiguió. La felicidad le estallaba dentro y el mundo y la vida eran una aventura maravillosa. Bailaron, rieron. Compartieron sus mundos e hicieron que éstos empezaran a fundirse el uno con el otro. Música, cine, viajes, libros. Tiene cosas que yo necesito, pensó. Cosas que a mí me faltan. A veces se quedaban callados, mirándose un rato largo, y ella sonreía un poco, casi enigmática. Quizá se sienta como yo me siento, pensó él. Tocó su piel, rozándola con precaución al principio. Acercaron los rostros para conversar entre la música, acarició su cabello, respiró su aroma, asimiló cada registro de su voz. Algo hice para merecerla, pensó de pronto. Los años de colegio, la facultad, el trabajo, la lucha por la vida. Sentía que era un premio especial; que una mujer así no caía del cielo a cambio de nada. Eso lo hizo sentirse más seguro, más cuajado y adulto. Y en sólo unas horas, maduró. Se hizo lúcido y se dispuso a merecerla.

Llegaron las campanadas. Ding, dong. Todos bailaban y reían, brindaban, chocaban las copas salpicándose de champaña. Feliz 2001. Feliz año nuevo. Él nunca había sido muy sociable; tenía sus ideas sobre las fiestas de año nuevo en general y sobre la Humanidad en particular, y no eran ingenuas en absoluto. Sin embargo, aquella vez amó a sus semejantes. Los habría abrazado a todos. Con la última campanada ella se quedó mirándolo en silencio, la copa en la mano, la boca entreabierta, y él se inclinó sobre sus labios. Sabían a champaña y a carne tibia, y a futuro. Alrededor los amigos aplaudían y bromeaban sobre el flechazo. Ellos seguían mirándose a los ojos y se besaron de nuevo, ajenos a todo. Y más tarde, rozando el alba, la acompañó a su casa. Se besaron de nuevo en el portal, mucho rato, y él regresó a casa caminando en la luz gris del amanecer, las manos en los bolsillos, sintiendo deseos de dar pasos de baile, como en las películas. Estaba enamorado.

Pasaron los meses y se amaron con locura. Ella estaba en el último año de carrera; él, a punto de conseguir el trabajo soñado durante muchos años. Viajaron juntos y hubo un verano maravilloso, el mar, los paseos por la playa, las noches cálidas. Cuando estaban juntos apenas necesitaban otra cosa. Ella se le aferraba, jadeante, sus ojos muy abiertos cerquísima de los suyos, abrazándolo como si pretendiera hundírselo para siempre en las entrañas. Te amaré toda mi vida, dijo él. Me parece que deseo un hijo, dijo ella. Que se parezca a ti. Que se nos parezca. El mundo era una trampa hostil, pero podía ser habitable, después de todo. Era posible, descubrieron sorprendidos, construir un lugar donde abrigarse del frío que hacía allá afuera: un refugio de piel cálida, de besos y de palabras. A veces se imaginaban de viejos, con nietos, libros, un pequeño velero con el que navegar juntos por un mar de atardeceres rojos y de memoria serena.

Aquel año consiguió el trabajo por el que había luchado toda su vida. Un puesto de responsabilidad en una multinacional importante. El primer día que fue al despacho, al llegar a su mesa situada junto a la ventana con una vista maravillosa de la ciudad, pensó que había llegado a algún sitio importante, y que el triunfo también era de ella. Tenía que compartir ese momento, así que descolgó el teléfono y marcó el número de la casa donde ahora vivían juntos. Estoy aquí, lo he conseguido. Estoy en la cima del mundo, dijo. Y te quiero. Mientras hablaba sus ojos se posaron, distraídos, en el calendario que estaba sobre la mesa: martes 11 de septiembre. Luego se volvió a mirar por la ventana. El día era hermoso, los cristales de la otra torre gemela reflejaban el sol de la mañana, y un avión enorme se acercaba volando muy bajo.

ARTURO PEREZ REVERTE, publicado el 30 de diciembre de 2001 en EL SEMANAL, suplemento de los periódicos del GRUPO VOCENTO.

Muerete París

Publicado en mis paranoias con etiquetas , , el Agosto 14, 2008 por pintu1303

Si alguna vez uno de los dos muere, dijo la mujer al marido, yo me trasladaré a París.

SIGMUND FREUD

Muérete París. De lenta agonía, además. Desaparece con tu lluvia de otoño, que ni siquiera apareció. Que se borren tus grandes boulevards. Que se derrumbe tu torre, espejo de tu nombre en el mundo. Que se mueran los puentes del Sena y el agua plateada donde mi sonrisa se reflejaba. Que se pierdan en el olvido las gárgolas y la Libertad guiando al pueblo. Que cierren los cafés de los poetas malditos. Que se queden vacíos los pasillos del Louvre donde la luz era felicidad. Que esa cama se quede huérfana de besos. Que esa parada de metro se oscurezca en la decrepitud de los siglos. Que Versalles sea un recuerdo del que no se acuerde nadie. Que en el Lido nadie vuelva a bailar, ni a reír, ni a ser feliz. Muérete París. Porque una vez te ame y otra te olvidé. No quiero que seas de nadie más. No quiero que sigas viviendo. Aunque ya no sienta nada por ti. Aunque sea demasiada imperfecta para ti. Es lo mejor para ti. Perdóname alguna vez, perdona por no haberte dado el amor vicevérsico que te merecías. Yo seguiré buscando mi redención, por aquella promesa en las Tullerías que nunca pude cumplir.